La protección solar es el paso más importante en nuestra rutina de belleza diaria. Una buena fotoprotección previene el daño solar en la piel. Esta lesión producida por el sol se traduce en manchas, arrugas y en el peor de los casos, alteraciones en el DNA y melanoma. Pero, ¿todos los productos de protección solar son seguros? Realmente todos los productos solares que se venden en España son seguros porque han pasado todos los controles sanitarios europeos correspondientes. Pero en el tema de la eficacia, no todos son iguales. A la hora de adquirir una crema de protección solar, ¿en qué tenemos que fijarnos para que de verdad sea cien por cien eficaz?
1-Deberá ser de amplio espectro. Esto significa que el producto nos protege de los rayos UVA (los responsables de las manchas, la flacidez y el temido melanoma) de las radiaciones UVB (las que nos queman la piel) pero también nos protegerá de los infrarrojos, de la luz visible y la luz azul de los aparatos electrónicos. Esta última radiación, es la responsable del «envejecimiento digital» en palabras de la profesora Lucero de la Facultad de Farmacia de Sevilla y de la que ya existe mucha evidencia científica.
2-El SPF que indica el envase de la crema debe de ser 50 o superior. Hay que tener en cuenta que este índice representa la resistencia a la radiación UVB. Recordemos que esta radiación es la que produce la quemadura en la piel. Pero lo que nos interesa y mucho es estar protegidos de la radiación UVA, la mala , aquella que produce melanoma. Pues tenemos que saber que la protección a esta radiación es siempre un tercio de la que indique el SPF. Es decir, si en el envase vemos que el SPF es 50, la protección frente al UVA será un tercio de 50, es decir, la UVA sera de un índice 13.
Conclusión: Tenemos que protegernos con un índice de SPF alto y además reaplicar el solar cada dos o tres horas. Lo que advierten los expertos es que tenemos que utilizar el equivalente a nueve cucharaditas de café de crema para todo el cuerpo y cara. Y teniendo en cuenta que no nos aplicamos la cntidad recomendada y si además, utilizamos un índice de SPF inferior, es campo abonado para la quemadura, arrugas o melanoma. En el caso de los niños, una quemadura duplica el riesgo en el futuro de sufrir un cáncer de piel.
Y si además tenemos en cuenta que los laboratorios farmacéuticos incorporan a sus fórmulas nuevos componentes como el ácido ferúlico,el cafeico y antioxidantes que reparan el material genético de nuestras células, la diferencia entre una crema cualquiera y otra de laboratorio solvente, puede ser abismal.